
Llevo casi una semana en la playa... pero ya sabéis que me gusta más la montaña así que, si os digo que llevo casi una semana mirando fijamente al ventilador mientras la noche va pasando, os lo creéis, ¿verdad?
Las aspas no las veo porque van muy deprisa pero sigo con detenimiento el devenir del movimiento continuo... ahora a la derecha un ramalazo de aire caliente y después, a la izquierda, desplazando más calor envuelto en aire.
El movimiento de un ventilador es sencillo, tanto, como el mecanismo de un chupete... y va acompañado de un sonido monótono... pero no suena igual si gira a la izquierda o a la derecha, no, no suena igual...
Los libros de cabecera descansan sobre la mesilla. Y mis gafitas verde pistacho. Y el móvil, por si hay una urgencia.
El silencio se hace oír.
El calor te aplasta contra las sábanas y contra el protector del colchón... ¡maldito protector, el calor que reparte!
Los días van pasando pero son peores las noches fuera de tu propia casa...
El ventilador sigue girando con ritmo y alegría aunque no es suficiente... ahora mismo necesitaría un tornado siberiano... pero no lo diré más porque, a veces, los sueños y los anhelos se hacen realidad.
Ya os iré contando...
Queralt.
2 comentarios:
JAJjajajaaj no se en que parte estaras, aqui en Murcia ,tenemos un buen calor, ggrrr, ventilador todo el dia, lo malo es cuando estas currando y no hay ventilador, que te sea leve, besos cargados de cerezas
jijiji.... casi te aciertan... jajajaj... desea, desea el frescor... mira! lo notas?
beeesiiiitoooossss
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