miércoles, 14 de noviembre de 2012

La Huelga de la Dignidad...







La Huelga de la Dignidad


Al margen del éxito obtenido en el día de hoy, quiero decir algo que para mí es evidente:

NOS HAN DECLARADO LA GUERRA


El mundo en su conjunto es muy complejo, ya lo sabemos, pero ya no nos dejan vivir con la ilusión de que la JUSTICIA no es una utopía. Nos quieren reprimir hasta el punto de hacernos creer que no es posible sostener una sociedad en la que los DERECHOS HUMANOS sean lo prioritario.
Hay mucha gente que se lo ha creído, que se lo sigue creyendo...
Quieren que aceptemos la derrota, el hundimiento de las ideas, el fracaso de la lucha social a lo largo de los siglos. Quieren que olvidemos el sufrimiento de nuestros antepasados, sus sacrificios de sangre y muerte.
El mundo, tal como lo conocemos, se ha venido abajo.
Muchos han sido los síntomas, no nos engañemos y, aquél que ha querido verlos, los ha visto hasta que, finalmente, les hemos dado la llave de nuestras vidas a los que manejan el dinero. Pero el dinero lo genera el trabajador, el obrero, el pequeño empresario, el comercio familiar, los que tienen ideas innovadoras.
¿Cuándo nos daremos cuenta de que los ricos, son ricos a costa del trabajo de otros?
Hablando en términos de decencia y honestidad, claro.
¿Cuándo nos daremos cuenta de que, si dejamos que los Gobiernos defiendan a los grandes empresarios y a los bancos, lo perdemos todo?
¿Cuándo entenderemos, que la derecha ideológica NUNCA moverá un dedo por los derechos de las personas a no ser que se vean forzados por las Leyes que nos protegen? Mucho más, cuando la derecha es una derecha como la española.
Ésta, está siendo una HUELGA POR LA DIGNIDAD.
Han querido convencernos de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades… puede ser, yo conozco a algunos, sin embargo me niego a creer que unos pocos tarambanas hayan destruido el equilibrio mundial del dinero.
Todas las personas trabajamos para tener una vida mejor, más cómoda y por encima todo, para propiciarles a nuestros descendientes un futuro estable y digno.
La gente, las personas que conforman un país, no son delincuentes por definición. Son seres con sentimientos, con necesidades, con ilusiones, con esperanzas, con alegrías y penas, con ideas y con fuerza para salir adelante aún en los peores momentos de sus vidas.
La Historia de la Humanidad se ha nutrido de seres especiales por su generosidad y entrega, por su inmensa capacidad de trabajo, de sacrifico, de sufrimiento. Ellos son los que, a lo largo de los siglos, nos han ido dejando el éxito de sus triunfos contra la crueldad y la injusticia. Su herencia nos ha llegado hasta nuestros días. Su legado, ha sido la mejor fortuna que el ser humano puede agradecer a sus ancestros: los valores que humanizan a las personas. La dignidad.
Después de cada objetivo conseguido, de cada adelanto social, iban quedando agazapados entre la bruma de las tinieblas y a la espera de nuestros descuidos, los poderosos, que tenían que ir reculando a medida de la presión a la que se los sometía.
Así se luchaba, con miedo pero con sacrificio, aguantando amenazas y represalias, soportando hasta la incomprensión de la propia familia si hacía falta.
Hasta la muerte.
Y así hemos llegado hasta hoy, con LA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS Y DE LOS DEL TRABAJADOR aceptados, firmados y reconocidos en nuestra Constitución.
Parecía que la maquinaria funcionaba. Parecía que el respeto por la dignidad y el compromiso era verdadero. Incluso nos permitíamos preocuparnos por países menos favorecidos, luchando por desterrar el hambre, la enfermedad y el dolor.
Y, mientras estábamos distraídos con nuestras rutinas y nuestros problemas, con la crianza de nuestros hijos, con el cuidado de nuestros enfermos, con la búsqueda de un trabajo mejor, de una casa o un coche más grande, mientras intentábamos ser mejores personas, más solidarias y más comprometidas con el dolor ajeno, NOS HAN DECLARADO LA GUERRA.
Nos han “montado la mundial”
Nos han hecho una estafa tan grande, que recorre el mundo de mil formas injustas y crueles. Hemos vuelto al principio.
La Historia, se repite. Hay que volver a empezar.
Y aquellos que antaño aprendieron a vivir en las tinieblas, esperando errores de confianza por nuestra parte y que se escondieron tras la aparente aceptación de unas reglas dignas de justicia e igualdad, han sacado las pezuñas de su pocilga y andan relamiéndose ante las nuevas posibilidades que les hemos proporcionado quizás, ingenuamente.
¿Debemos sentirnos culpables?
¡Rotundamente no!
Los que no hemos robado, los que no hemos engañado ni especulado con el dolor de la gente, no debemos sentirnos los causantes de la crisis. Y voy más allá: incluso los que lo hayan hecho en algún momento de sus vidas, tienen derecho a rectificar y a contrarrestar el mal ejercido sobre los indefensos o, al menos,  intentarlo.
Las decisiones las toman las personas. Así, aquellos financieros, políticos y demás gente de perverso poder que desde la oscuridad de sus despachos deciden quién ha de comer y quién ha de morir, son los responsables, los culpables sin ninguna duda, de todo lo que le acontece al mundo.
¿Cuándo nos daremos cuenta de que el mundo puede cambiar si nosotros queremos que el mundo cambie?
La fuerza está en nosotros. Y las ideas, las convicciones, los valores humanos, las manos para trabajar y el corazón para no desearle a tu semejante, lo que no quieres para ti.
La huelga general de hoy, ha sido por la DIGNIDAD.
Hoy es el primer día del comienzo de una nueva era, porque vamos a cambiar el mundo.
NOS HAN DECLARADO LA GUERRA, pero ellos son trogloditas y nosotros, gente con dignidad…
¡¡¡A POR ELLOS!!!

Queralt Berga.

14 de noviembre de 2012

3 comentarios:

Mayson dijo...

Chapeau!

Francisco Méndez dijo...

Animo amiga, España es una gran Nación y gracias a gente que cómo tu lucha, saldrá adelante.

Queralt. dijo...

Gracias a los dos, sois buenos amigos...

Sobre las autorías:

La mayoría de las fotos que ilustran este blog las he recogido en la red y son anónimas pero, si alguien se siente vulnerado en la autoría de alguna de ellas, no tiene más que decirlo y serán suprimidas o, se hará constar el nombre de su autor.

Mi Kay, mi perrita...

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