jueves, 4 de noviembre de 2010

Tú, Tarzán y yo... excreto sobre todo ello...

Estoy muy segura, de que a muchos aún les parece normal, es más, estoy tan segura como antes de que, a muchos, les gustaría recuperar ésta forma de vivir...

Yo, defeco y hago caquitas sobre cada uno de ellos...

Queralt.

5 comentarios:

Martona dijo...

Hola Queralt, ya sabes que mi forma de expresarme es siempre muy clara por ello voy a intentar seguir en la misma linea con esta entrada tuya, que considero que va siendo una continuacion de las demas y un detonante de una situacion que quizás si no estas viviendo no andas muy lejos.

Considero que el mundo de la pareja, o del amor, nada esta de mas ni de menos, cada uno de nosotros tiene un concepto de lo que debe ser la relación, de lo que se tiene que aportar y de lo que queremos recibir.

No me considero feminista, al contrario porque no me gustan los extremos en ningun ambito de la vida, considero que hombres y mujeres somos equivalentes y dentro de la diversidad de comportamientos, de protocolos o de conductas que nos han sido "adjudicadas" cada pareja es un mundo, como tambien lo son cada hombre o mujer que forma parte de ella.

Lo que a mi me puede parecer absurdo, otra lo considerara un acto de amor, de entrega o simplemente la necesidad de volcarse hacia su conyuge.

Evidentemente todos esos panfletos me parecen obsoletos y denigrantes por la forma, pero hay que ir al fondo de todos ellos que pienso que es en lo que radica tu entrada.

Hablo por mi, cuando te separas todo se magnifica al principio y se sale de madre, unos y otros sacamos lo peor de nosotros mismos, reproches, malas formas, etc y repito sigo hablando por mi, y luego las cosas poco a poco vuelven a su sitio, se cierran heridas y el sentimiento hacia ese ser con el que has compartido tiempo y en mi caso un hijo se convierte en indiferencia, y en la posibilidad de ser capaces de hablar civilizadamente por la personita que se tiene en comun.

Pero te repito, todo tiene un proceso,y de alguna manera hay que cumplir el duelo, no a los sentimientos en sí, sino a asumir la soledad, a la decisión tomada, a la rutina o a la vida que hemos puesto patas arriba y ello conlleva que todos los esquemas seguidos hasta entonces no nos sirvan de nada.

Todo es cuestón de tiempo, tomatelo porque lo necesitaras sobretodo para reencontrarte contigo misma.

Evidentemente mi comentario puede no servirle a nadie, pero ha sido tal como yo lo he vivido.

Petonet bonica

Arnau dijo...

Me estás acojonando últimamente, Queralt.

Sólo espero que estés mejor. No sé.

Elie dijo...

un saludo. había oido comentarios sobre esta "filosofía" del Regimen y la verdad es que no me deja de sorprender. Es bueno mantener los recuerdos porque así evitamos re-tropezar con la misma piedra.

Queralt. dijo...

Querida Marta, por fin puedo venir a decirte unas palabras tal como prometí. Después de tanto tiempo me parece innecesario reavivar el impulso que generó en mi tu comentario porque ya ha perdido la frescura de la espontaneidad pero, sí quiero decir que estoy de acuerdo contigo en algunas cosas. Creo firmemente en la libertad y en la igualdad entre las personas pero no soporto y detecto a la legua, la manipulación, la misma a la que nos sometían en aquellos tiempos lejanos en los que viví. A algunas, nos ayudó la actitud menos radical de nuestros padres pero a otras, te puedo asegurar que las destrozaron para el resto de sus vidas. Sin remedio.
Una cosa es, querer a tu pareja y hacer por él o ella todo lo que quieras y te pida, siempre que una misma lo decida, lo desee. Otra muy distinta es, que te eduquen para ser esclava, Marta, y éso es lo que hacían. Porque, encima, aquellos maridos de los que estamos hablando, eran elegidos, las mayoría de las veces, por las familias: "te conviene; es de buena familia; tiene muchos amigos influentes y llegará lejos; ¿dónde vas a encontrar a otro hombre dispuesto a casarse contigo?", etc., etc.
También creo firmemente en el amor, y creo en la entrega y en la incondicionalidad del ser humano para amar pero, no me vale como definición de todo ello, una mujer asustada por no saber si la comida le iba a gustar al marido; a una mujer que no se atrevía a decir lo que pensaba por lo convencida que estaba de no tener criterio; a una mujer que ponía el mejor plato en la mesa para el marido como si él lo mereciera por designio divino; no acepto que, una mujer de aquella época creyera que era menos que un hombre por el sólo hecho de ser éso, mujer.
A ello contribuían los colegios, las madres, los padres, los hermanos, los libros, la tele, la radio, los periódicos, las revistas, las tradiciones, las costumbres, las fiestas...
Era un mundo hecho para tener a la mujer en casa y atada a la cama. Y para que pariera todos los hijos que el marido quisiera hacerle (se decía así, literalmente), y para que le aguantara el mal humor y el cansancio, como si ella no tuviera los riñones partidos de trabajar. Como si ella no estuviera hasta los ovarios de poner buena cara mientras le dolía el alma de agotamiento y tristeza por la invisibilidad a la que la sometían. Porque claro, todo había que aguantarlo para que el hombre (¡oh, cielos, el hombre!) de la casa estuviera cómodo y relajado y al márgen de las paperas de Pepito.
Marta, creo que, desde la igualdad como seres humanos, todo es válido porque cualquier cosa puede ser útil para que dos personas se hagan felices mutuamente. A ésa igualdad aún no hemos llegado ni creo que lleguemos nunca pero, hoy, tenemos la posibilidad porque las leyes nos ayudan, de obrar en libertad.
Yo tampoco soy feminista, pero sí soy intolerante con las injusticias históricas a la hora de valorarlas, porque creo que hay que seguir denunciando para transmutarlas . En el día a día, en la lucha por la justicia, creo que hay que educar en valores y en la igualdad a la vez que hay que fomentar algo que hace años en educación llamábamos "integración" y que no era otra cosa que el respeto por el individuo como ser único y distinto. Ahora ésa palabra la usamos con otras acepciones.
Quiero terminar diciendo que, espero, y humildemente lo digo, haber sido capaz de explicar lo que me movió a publicar las entradas de marras, porque eres una mujer que me merece todo el respeto y el cariño y tus opiniones siempre las tengo en cuenta desde hace ya, algunos años.
Me queda una sensación agradable de querer seguir charlando sobre todo esto y sería fantático que pudiéramos quedar, alguna vez, en nuestra adorada Barcelona, para poder hacerlo.
Quédate segura de mi cariño y de mi respeto y espero no haberte molestado con ninguna de mis palabras.
Besitos, amiga, y una cajita de cerezas cubiertas de chocolate.

Queralt.

Queralt. dijo...

Querida Marta, por fin puedo venir a decirte unas palabras tal como prometí. Después de tanto tiempo me parece innecesario reavivar el impulso que generó en mi tu comentario porque ya ha perdido la frescura de la espontaneidad pero, sí quiero decir que estoy de acuerdo contigo en algunas cosas. Creo firmemente en la libertad y en la igualdad entre las personas pero no soporto y detecto a la legua, la manipulación, la misma a la que nos sometían en aquellos tiempos lejanos en los que viví. A algunas, nos ayudó la actitud menos radical de nuestros padres pero a otras, te puedo asegurar que las destrozaron para el resto de sus vidas. Sin remedio.
Una cosa es, querer a tu pareja y hacer por él o ella todo lo que quieras y te pida, siempre que una misma lo decida, lo desee. Otra muy distinta es, que te eduquen para ser esclava, Marta, y éso es lo que hacían. Porque, encima, aquellos maridos de los que estamos hablando, eran elegidos, las mayoría de las veces, por las familias: "te conviene; es de buena familia; tiene muchos amigos influentes y llegará lejos; ¿dónde vas a encontrar a otro hombre dispuesto a casarse contigo?", etc., etc.
También creo firmemente en el amor, y creo en la entrega y en la incondicionalidad del ser humano para amar pero, no me vale como definición de todo ello, una mujer asustada por no saber si la comida le iba a gustar al marido; a una mujer que no se atrevía a decir lo que pensaba por lo convencida que estaba de no tener criterio; a una mujer que ponía el mejor plato en la mesa para el marido como si él lo mereciera por designio divino; no acepto que, una mujer de aquella época creyera que era menos que un hombre por el sólo hecho de ser éso, mujer.
A ello contribuían los colegios, las madres, los padres, los hermanos, los libros, la tele, la radio, los periódicos, las revistas, las tradiciones, las costumbres, las fiestas...
Era un mundo hecho para tener a la mujer en casa y atada a la cama. Y para que pariera todos los hijos que el marido quisiera hacerle (se decía así, literalmente), y para que le aguantara el mal humor y el cansancio, como si ella no tuviera los riñones partidos de trabajar. Como si ella no estuviera hasta los ovarios de poner buena cara mientras le dolía el alma de agotamiento y tristeza por la invisibilidad a la que la sometían. Porque claro, todo había que aguantarlo para que el hombre (¡oh, cielos, el hombre!) de la casa estuviera cómodo y relajado y al márgen de las paperas de Pepito.
Marta, creo que, desde la igualdad como seres humanos, todo es válido porque cualquier cosa puede ser útil para que dos personas se hagan felices mutuamente. A ésa igualdad aún no hemos llegado ni creo que lleguemos nunca pero, hoy, tenemos la posibilidad porque las leyes nos ayudan, de obrar en libertad.
Yo tampoco soy feminista, pero sí soy intolerante con las injusticias históricas a la hora de valorarlas, porque creo que hay que seguir denunciando para transmutarlas . En el día a día, en la lucha por la justicia, creo que hay que educar en valores y en la igualdad a la vez que hay que fomentar algo que hace años en educación llamábamos "integración" y que no era otra cosa que el respeto por el individuo como ser único y distinto. Ahora ésa palabra la usamos con otras acepciones.
Quiero terminar diciendo que, espero, y humildemente lo digo, haber sido capaz de explicar lo que me movió a publicar las entradas de marras, porque eres una mujer que me merece todo el respeto y el cariño y tus opiniones siempre las tengo en cuenta desde hace ya, algunos años.
Me queda una sensación agradable de querer seguir charlando sobre todo esto y sería fantático que pudiéramos quedar, alguna vez, en nuestra adorada Barcelona, para poder hacerlo.
Quédate segura de mi cariño y de mi respeto y espero no haberte molestado con ninguna de mis palabras.
Besitos, amiga, y una cajita de cerezas cubiertas de chocolate.

Queralt.

Sobre las autorías:

La mayoría de las fotos que ilustran este blog las he recogido en la red y son anónimas pero, si alguien se siente vulnerado en la autoría de alguna de ellas, no tiene más que decirlo y serán suprimidas o, se hará constar el nombre de su autor.

Mi Kay, mi perrita...

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