sábado, 18 de abril de 2009

Crisis, crisis, crisis...


No voy a negar yo, ¡líbreme Dios!, la realidad de la crisis que sufrimos.
Me lamento y me preocupo. Me asusta el porvenir y las consecuencias.
Sufro ante el dilema y el desamparo.
Escucho cómo algunos lloran y sufro como algunos roban.
Elucubro y medito, como si tuviera la posibilidad de encontrar la brillante idea que nos aporte soluciones...
Es decír, no vivo ajena al devenir del mundo.
Vivo con dolor todo lo que está pasando.

La radio me acompaña, me informa, me entretiene. Pero también me solivianta.

La televisión me provoca jaquecas, me enfada, pero me proporciona imágenes que hacen de la realidad, un drama que está alcanzando dimensiones descomunales.

La prensa escrita, que es de la que más me nutro y alimento, me facilita cientos de matices y pequeñas noticias que, al reparar en ellas, hacen que mi visión de las cosas sea personal e intransferible... aunque supongo que habrá otros en este valle de lágrimas que opinen igual o parecido.


Voy conociendo historias espeluznantes de tristes consecuencias, pero también sé de auténticos depravados que están aprovechándose de la situación límite de aquellos que no tienen ni salidas ni soluciones. Y hablo de pequeños, medianos y grandes empresarios a través del engranaje cruel de la maquinaria capitalista, de bancos, de encargados de comercios y fábricas, en fin, de cualquier persona que ostente algún tipo de poder sobre otro. Porque no todos los que dicen estar casi en la banca rota, hablan con la verdad.

Pero hay otros que nos llevan mucha ventaja en esto de la crisis.

Hay quien, desde hace años, se están muriendo literalmente de hambre.

¿Por qué "nuestra crisis" es más importante, más grande o está más necesitada de soluciones inmediatas que "la otra crisis", la de la hambruna endémica del mundo?

Somos tan egocéntricos y tan materialistas, que en realidad, nos merecemos lo que está pasando.

Más dinero, más acciones, más liquidez, más hipotecas, más préstamos, más pisos, más coches, más viajes, más ostentación... ¡más leña!
La locomotora se ha estropeado.
Los ladrillos se han roto.
La confianza, no existe.
La pobreza, nos amenaza.

No entiendo de números, ni de cálculos, ni de euribores, ni de intereses, ni de porcentajes, ni de valores... en realidad no entiendo de nada, pero sí sé observar y escuchar a las personas. Esto me capacita para dar una opinión: conocer, un poquito, el dolor del ser humano que me es cercano.
Como cada cual que me está leyendo.
Y todos sabemos, también, que más sufre el que menos tiene.
Y que, cuando hay una crisis, el que sale perdiendo es el de siempre, aquel que tiene las manos vacías.
Y sí, todos sabemos que la gente de a pie, o sea nosotros, pagaremos los platos rotos.
Las entidades sociales que se dedican a ayudar a la gente están saturadas.
Los coches se venden. Y los pisos, y los recibidores, y las mamparas de baño...
Los vestidos de novia, los discos antiguos, los patines olvidados.
Si acaso somos de los padres afortunados que vieron emanciparse a sus vástagos, ahora los ayudamos a comer y a pagar el alquiler, si no, perdemos definitivamente la esperanza de verlos partir a vivir su propia vida.
El futuro es duro, hostil, negro como un barril de crudo...
Después de todo lo dicho, me queda alguna pregunta por hacer:
¿Dónde está la crisis? ¿En los bolsillos del parado?
¿Por dónde anda? ¿Por los bancos asolados?
¿Cómo se calibra? ¿Como lo hacen algunos empresarios?
Después de todo lo dicho, me queda una última duda...
Una gran, enorme, desdichada duda...
Que me acecha cuando veo, leo o escucho que:
Las entradas a conciertos famosos se venden en media hora.
Se compran pisos, sin rebajar el precio.
Las colas para comprar las maquinitas de última generación, dan la vuelta a la manzana sin importar lo que cuesten.
Las agencias de viajes, siguen haciendo buen negocio.
Los yates, se siguen vendiendo.
Los castillos se siguen comprando.
Los restaurantes, siguen llenos.
Las playas se siguen poblando con la misma ánsia de siempre.
Los cofrades pujan seis mil euros para portar una imágen.
Se paga tropecientos euros por diez kilos de "campanu".
Se lucen uñas de porcelana a cincuenta euros por mano.
La gente se sigue casando a precios sacrílegos.
¿Sigo...?
¡Pa'qué!

RECAPITULANDO:

¿Dónde está la puta crisis?
Sólo en la puta realidad de algunos desgraciados...
Como siempre...
A lo largo de la puta Historia de la Humanidad.
(Perdonadme si podéis, por las putas formas que, ya al final, no he sabido reprimir.)

Queralt.

9 comentarios:

Ulysses dijo...

muchas verdades y un desahogo al final.

Saludos

Diego dijo...

Yo como siempre he estado en crisis, ya me parece normal. Quizás por eso no de debo un euro a nadie, ni me he tenido que comprar un coche más grande, ni una casa más grande, ni pedir un préstamo para ir a Cancún. Son mayormente los que han estirado más el brazo que la manga los que ahora se quejan de los bancos...el problema es que nadie puede asegurar unos ingresos porque los trabajos se acaban, los matrimonios se separan y la gente se muere...por tanto asumir tanta deuda es un suicidio...en fin, hay tema para rato.

Un beso
Diego

Mayson dijo...

Efectivamente: se sigue gastando y mucho. Desde todos los medios se pide: ¡muevan el dinero! y las gentes siguen mostrando un "yo no tengo crisis".
Bueno, todos no. En los "mercamonas" se nota, hay menos personas comprando, salvo a primeros de mes que parece que va a haber un desabastecimiento. Los emigrantes, aquellos que llenaban, cuando vinieron, los carros con kilos y kilos de arroz y 2 ó 3 pollos enteros, han vuelto a llenar su carro con arroz y pollo.
Mucho magrebí y romaní rumano revolviendo en los contenedores de basura.
Y no vuelven porque la vida en sus países es mucho más dura. Y si nos vamos al África subsahariana...
Como dices muy bien, hay personas que han estado en crisis absolutas durante generaciones.
Ahora, para hablar de la crisis se habla de que no se venden coches, antes... del precio del pan.
Y es que quienes más hablamos de crisis hemos creado una sociedad paradisiaca. Del lujo hemos hecho una necesidad. A pesar de la crisis, los hoteles, en semanasanta, han estado a un 80% de su capacidad.
¿Crisis? ¿Dónde hay crisis?

Arnau dijo...

Me gusta que tus estados de ánimo se trasladen a tus comentarios y reflexiones. Éste rezuma indignación. Una indignación que muchos suscribimos pero que pocos sabemos expresarlo como tú. Hace tiempo alguien dejó un comentario en el blog de Escolar.net sobre la crisis, nuestra crisis, nuestra puta crisis. Y éste no era más que la amarga queja de un campesino en África sobre una balsa de agua secada, la cual era prácticamente el único sustento de sus hijos. Eso sí es un drama. Lo nuestro simplemente es una ridícula crisis. Y no te disculpes sobre tus improperios. Hay textos que sin ellos no expresarían lo mismo.

Javier dijo...

La mayoría de la gente no ha tomado aun conciencia de la situación. Están acostumbrados a los buenos años donde más que gastar se había instalado entre nosotros el derroche. Pero dales un poco de tiempo y verás como cambian las cosas...
De esta crisis saldremos, pero tendremos que cambiar de tal manera nuestros hábitos de gasto y consumo que nos va a parecer que hemos pasado de un extremo a otro. Nos vamos a dar de frente con la cruda realidad y va a ser duro, muy duro.
Besos

Fet dijo...

Nos lo hemos ganado a pulso.

Ulysses dijo...

Una cosa es el consumo necesario, todos necesitamos consumir. Pero otra cosa es el derroche.
La mayor parte de las crisis tienen su origen en el primer mundo y las pagan los países del tercer y cuarto mundo. Los mas pobres.

PD: solucioné el problema ahora se puede ver mi blog

Saludos

Sombras en el corazón dijo...

Respecto a las últimas preguntas que te haces, yo también me las he hecho desde siempre. Cada vez que por trabajo tenía que ir a un Banco o alguna tienda y veía los Zaras y similares llenos en día normal en horario laboral.
Creo que sólo hay que mirar hacia atrás, en la literatura, en el pasado, en el Lazarillo de Tormes. Somos el país del Hidalgo pobre, que andaba muy lustroso... y no comía, que podía empacharse.

En fin, a ver si la cosa deja de ir pa´tras.

Un abrazo

Tercera Opinión dijo...

Es curioso esto de la crisis, pues afecta de muy diversas formas.

Te invito a leer un artículo que explica porque desde que hay crisis es imposible conseguir una entrada para un concierto o sitio en un restaurante:

http://www.terceraopinion.net/2009/06/07/cuando-aun-no-habia-crisis/

Un saludo.

Sobre las autorías:

La mayoría de las fotos que ilustran este blog las he recogido en la red y son anónimas pero, si alguien se siente vulnerado en la autoría de alguna de ellas, no tiene más que decirlo y serán suprimidas o, se hará constar el nombre de su autor.

Mi Kay, mi perrita...

Mi Kay, mi perrita...